Hagamos todo para la gloria de Dios

1 Tesalonicenses 4

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Conversaba con un amigo que entra en los sesenta años y me pregunto si yo jugué fútbol profesionalmente alguna vez, le dije que siempre jugué solo por diversión con mis amigos y que era más que todo un «paquete»,  no era el dolor de cabeza de mis adversarios sino de mi propio equipo cuando fallaba goles casi hechos. 

  • ¿Y usted? – Le pregunte yo – “Ah, yo era verdaderamente bueno, era un volante de llegada, buen conductor del balón, hacia muchas asistencias y soltaba grandes bombazos con la zurda”
  • ¿Entonces llego a jugar profesionalmente? 
  • Casi. Cuando me iba a enrolar en las filas de un equipo de primera, el pastor de la iglesia donde iba me dijo que eso era pecado y que no lo hiciera porque ofendía a Dios. Yo amaba a Dios y desistí de jugar y aunque soy exitoso en los negocios,  tengo esa espinita de que pude ser un seleccionado nacional.

Primero, yo me enoje con la actitud del pastor que dijo esto (aunque no lo conocí),  pero después me sentí molesto con mi amigo. 

  • Es que ¿usted no leía la Biblia, la Palabra de Dios? – Le pregunte
  • ¿No leyó de como los deportistas son puestos como ejemplo a los cristianos por su disciplina, esfuerzo, sacrificio?

La Biblia dice que Dios se goza con cada actividad humana, pues para eso nos creó, para que desarrollemos nuestras vidas, superando obstáculos, siendo creativos, madurando cada vez más.

PUES LA VOLUNTAD DE DIOS ES VUESTRA SANTIFICACIÓN

1 TESALONICENSES 4:3

«PUES NO NOS HA LLAMADO DIOS A INMUNDICIA, SINO A SANTIFICACION» 4:7

Muchos detractores del Evangelio dicen que Dios prohíbe muchas cosas a los humanos y que la santificación es estar escondido a las diferentes actividades religiosas.

Pero Dios dice en su Palabra que se goza cuando las personas trabajan, estudian una carrera universitaria, se casan, crean empresas, hacen deportes, sirven a sus padres, tienen programas televisivos, hacen alpinismo, senderismo, son mecánicos, electricistas, abogados y hasta diputados si todo esto lo hacen en santidad y amor.

La única actividad humana que ofende a Dios es el PECADO, o sea,  TODO LO QUE NO SE HACE POR AMOR A DIOS, AL PROJIMO Y A TI MISMO.

«Pero acerca del amor fraternal, no tienen necesidad de que les escriba, porque ustedes mismos han aprendido de Dios, que se amen unos a otros…

Y que procuren tener tranquilidad y ocuparse en sus negocios (o actividades diarias) y trabajar con sus manos…..a fin de que se conduzcan honradamente para con los de afuera y que no tengan necesidad de nada»

1 Tesalonicenses 4:9-12

Por: Marlon Izaguirre